Llegados a este punto, y sin pretender menospreciar ese estilo de fútbol, conviene dejar claro que sólo un equipo buscó la victoria por todos los medios y ése fue el Goiztiri. Como siempre con valentía y abnegación espartanas, nos costó lo nuestro encontrar huecos para crear peligro. El 2-0 en contra, así mismo, nos hacía correr el riesgo añadido de caer en la precipitación por querer arreglar el desaguisado. Somos valientes, en ocasiones tanto que nos convertimos en temerarios, en kamikazes, y sirviéndose de nuestra natural bondad nos habían caído dos goles a la contra sin comerlo ni beberlo. Pero en cuanto el sistema se ajustó, la posesión del balón fue nuestra casi con carácter de exclusividad. Esto no es la Liga de las Estrellas y así a ojo, es difícil calcular el porcentaje, pero malo sería que no fuese un 80%.
Por suerte, poco después del 2-0, Ibai nos devolvió la esperanza con un gol de falta que se coló bajo las piernas del meta local. Ya estábamos encaminados hacia la remontada, y ya antes del descanso dispusimos de alguna ocasión para empatar. Viejo tuvo una clarísima casi bajo palos, y cuando pensamos que era difícil fallar algo así, en la segunda parte veríamos que sí, que cuando esta plantilla se empeña, podemos superar todos los límites que se nos presuponen.
Si la primera parte había sido nuestra claramente, exceptuando las contras que nos costaron los goles, en la segunda el partido se convirtió en un monólogo. La presión dio sus frutos y pudimos marcar un porrón de goles. El tiempo pasaba y seguíamos palmando, pero el correcalles en que se había transformado el choque demostró algo que en este grupo humano sabemos, callamos como putas, y en el momento más oportuno... zas, en toda la boca. Es decir, que cuando se origina el caos monumental, la locura, el desenfreno, aquí mis amigos espartanos son capaces de sacar tajada. Así llegó el empate de Maykel, y con tiempo todavía por delante para completar la machada.
El ritmo de las pulsaciones amenazaba con una excursión a Death Valley para más de un asistente al evento. Es normal que en toda batalla haya más de una refriega, pero, cuando Itxaropena entró en bonus, había que sacar esa sexta faltita. La consiguió Alexis, y después se montó una mini-tangana propia de hombres de carácter, sin consecuencias. Un minuto después Maykel se cobraba el doble penalti, que envió al larguero. Sin tiempo para lamentarnos, continuamos poniendo cerco al marco rival. Hubo gente que cantó el 2-3 en dos ocasiones, pero tan sólo se trataba de una ilusión óptica. Entonces llegó la gran ocasión de Alexis, que sólo tenía que empujar el balón sobre la línea de gol, pero el portero se le adelantó por milésimas.
Al final se consumieron las opciones y tuvimos que resignarnos con el empate, que ni mucho menos fue el premio que mereció nuestra capacidad asombrosa de currelar. Por eso, al término de la lucha, nos dimos la mano como auténticos gentlemen, saludamos a la esquina donde se situaban nuestros aficionados (pocos esta vez, pero siempre fieles) y, ya en el vestuario, nos conjuramos para pergeñar el primer kino de la temporada, con devastadoras consecuencias para uno que yo me sé ;-D
Nuestro killer del área:
- Endika (4 goles)
- Mayor II y Maykel (3 goles)
- Jon, Kabe, Xabi, Miki e Ibai (1 gol)
- Roblas (-9 goles)
- Zazo (-10 goles/2 asistencias)
- Aaaaypayoquemedejais vendidoooo (portero-jugador gitano) (-1 gol)
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